Sable Laser

Meditación y aprendizaje Jedi. Los post nuevos suelen aparecer luego de algún comentario que dejan los amables lectores. Increíble.

viernes 11 de enero de 2008

Un poste, colgando del cielo

Como todas las mañanas de clases, la padawan baja del colectivo en el paredón de la Rhodia. Y enfila derecho por Primera Junta, hacia el río. Unas seis cuadras más abajo la espera el colegio, repleto de pibes por educar y alimentar.
El camino a recorrer resulta más vale aburrido. Varias fábricas, veredas desiertas y ningun árbol. La padawan saca el libro de poesía y se dispone a disfrutar esa lectura fácil de sostener mientras se camina por una vereda de quinientos metros de largo, sin interrupciones.
Así anda hasta que la mirada ocasional que dedica al porvenir, apenas por encima de los versos de la Guarino, le dvuelve una parte del mundo donde algo no funciona.
Entonces enfoca, e incluso baja el libro hasta lugar de las postergaciones.
Frente a ella, un tronco… un poste de luz. Medio poste. Medio, nomás. La parte de abajo no está. Solamente la mitad de arriba.
Flotando.
Por suerte es costumbre del ojo procesar los detalles no bien se lo enfoca y entonces aparecen los cables, que no eran de luz solamente, porque hay uno grueso de teléfono. Y otro de videocable.
Y colgando de esos cables, está el medio poste, balanceándose apenas, como demostrando lo suelto que anda.
Absurda inversión del orden previsto.
“Quien debías sostener, te sostiene ahora”
El poste calla.
Hombre con bicicleta en mano, se apiada de la Padawan y dice. “Vió? Y no sabe cómo quedó la casilla del transformador! El colectivo se subió por acá” y señala la esquina ”y lo barrió limpito al poste. Terminó acá adentro” y la mano del hombre mayor traza una línea que una la calle con el levitante madero, pasa por la padawan y finaliza como un sable de luz solar en la puerta de chapa, nueva, reluciente, que dice “edesur. “Sí, tuvieron que hacerla toda de nuevo. Pero el poste, lo dejaron así, colgando. Es un peligro”
El hombre se aleja tocándose la gorra. La padawan agradece el gesto, más que nada.
Mira hacia arriba donde el poste cercenado muestra sus entrañas de palmera. ¿Qué destino forestal te trajo de tierras rojas y cálidas a este lugar de colectivos descontrolados? Media vida fotosintetizando para terminar así, embreada, manteniendo las banales comunicaciones de los hombres y mujeres de empresa. Agujas de madera seca brotan del muñón aéreo y bamboleante. ¿Caerás sobre mí? ¿Caerás algún día? ¿O te retirarán cuando por fin haya acuerdo sobre quién era tu dueño?
Un rugido feroz interrumpe el desvarío de la maestra.
Un auto marrón sube raudo por la calle, llevando a su dueño a cumplir su destino diario con el centro de la ciudad de Quilmes.
Cien kilómetros por hora.
Por lo menos.
No corre para salvar vidas, ni detener una guerra.
No huye de una tormenta de arena, ni acude al llamado desesperado de un amigo en problemas.
No se desboca el corazón por un amor que puede perder en un minuto.
Corre para llegar antes adonde junta la limosna.
Si el hombre de remera y barba rala perdiera el control ahora, si estornudara, si reventara una cubierta, si se descuidara… como el infortunado chofer del colectivo, entonces ningún poste lo detendría. Ya no. Su camino de muerte destriparía la carne de la padawan, ensuciando malamente la casilla nueva de Edesur.
La padawan sigue caminando hacia la escuela. Retoma el libro, pero antes, dedica un pensamiento a su agenda mental:
Debo ir poniendo mis cosas en orden, concluye.

Fabián.

miércoles 26 de diciembre de 2007

La nave de los sueños

Al final, el Jedi compró el auto.
Fue sin querer.
Resulta que fue y le prestó la plata a un amigo. Y el amigo le devolvió un auto.
El jedi medio que se asustó cuando escuchó la propuesta: “Te pago con un coche.” Después los jedis de la cofradía de Berazategui le aclararon que no usaba caballos para funcionar. Hay ciertas versiones de la enciclopedia galáctica donde el sistema solar ni figura. Es decir, hasta donde se sabe, en ninguna. Así que no es raro que el jedi estuviera medio confundido sobre coches y autos. Y a lo mejor esto explica el resto. Porque, según lo que el jedi siempre decía, él no quería tener auto.
“¡Loco, pero por veinte lucas te llevás una nave!” le dijo su amigo. Y a su manera, algo de razón tenía.
Veinte Lucas es una buena parte del producto vital del Jedi. O sea, la energía que ha invertido en adquirir ese poder de cambio es, por lo menos, interesante. Pero la generosidad de la oferta lo aplastó, le destazó los miedos y le castró todo prurito contra la adquisición de automóviles.
El Jedi se subió al auto repartiendo sonrisas. Su amigo lo acompañó en el primer viaje. El Jedi condujo el Renault por las calles de la ciudad bajo la mirada complacida de su compañero.
“Te gustó guacho. Decí la verdad!”
El Jedi dijo que sí, que la cosa prometía. El confort era estupendo y las ruedas giraban suavemente mientras propulsaban el vehículo hacia una zona despoblada.
Cuando llegaron a las afueras de El Pato, se internaron por un camino vecinal que discurría entre campos sembrados de girasoles.
“¡Pisalo nomás, vas ver cómo anda! ¡Esto vuela, loco!”
El Jedi buscó el botón de ignición, pero no lo encontró. Así que le preguntó a su amigo cómo hacía para despegar.
El amigo lo miró.
“Pisalo! Apretá el acelerador, nomás”
Cuando iban a una velocidad algo excesiva para seguir pegados a la tierra, el jedi volvió a preguntar cuándo despegaría el auto.
El amigo le mostró un gesto de preocupación. Le miró la cabeza, más precisamente el punto donde la frente se convierte en cabellera, y luego nuevamente a los ojos.
“Cómo que querés despegarlo, animal?”
“¿Pero no va a volar? ¿Acaso no es una nave?”
Su amigo le devolvió un gesto indescriptible.
Ahí se percató el jedi que esa nave plateada no despegaría nunca. Había invertido sus ahorros en un vehículo condenado a arrastrarse por siempre sobre la superficie sólida del planeta.
Volvieron en silencio, andando despacio por la ruta 2.
Hoy en día suele verse al jedi yendo de allá para acá, manejando su auto. Escucha la radio, lleva amigos a las fiestas e incluso transporta bafles y consolas de sonido. A bordo, todo es sonrisa y diversión. Pero quien presta atención, podrá ver que a veces hay un dejo de tristeza en el festejo.
En esos momentos el Jedi se relaja, afloja le velocidad y mientras conduce suavemente por la avenida Mitre, emite para sí un ruido imperceptible con los labios.
Simula el ruido añorado de un motor de iones, rumbo a las estrellas.

martes 18 de septiembre de 2007

La mirada.

Mira el Jedi por su ventana.

Ve un muro gris cercano. Es el edificio de enfrente, la embajada del Perú.

La mirada del jedi traspasa las cosas. El jedi mira a través del edificio, y ve la mañana esparciéndose sobre las praderas del rift, más allá de su ciudad.

Sigue mirando y bajo la curva del horizonte, ve las tenues nubes altas, allí en el límite de la atmósfera.

Aún mirando, se permite atisbar las lejanas estrellas, las galaxias, los cúmulos de galaxias que hay detrás de la representación diplomática.

La solidez de los cimientos enterrados en un planeta a la deriva no lo convence. Mira al cielo con vértigo, como si temiera de pronto un corte en el vital suministro de gravedad del universo.

Luego de un segundo o dos, el Jedi se calma y sonríe divertido. La pared enfrente vuelve a su solidez habitual.

El jedi agradece entonces los múltiples beneficios de la diplomacia.

sábado 18 de agosto de 2007

Sobre el eterno retorno

Los habitantes del continente sur de Jumarix X tienen una palabra para la persona que permanece fuera de su esencia: kon’au. Podría traducirse como “desarraigado de alma”

Una persona construye un camino, pero el camino ya existe.

Cuanto más fuerte es la elección que se deja atrás, más profunda es su marca.

A veces, las personas se encuentran viviendo fuera de su propia huella.

Se puede reconocer al kon’au por su mirada, su inquietud, o por la absoluta falta de armonía con el entorno. La forma errónea y poco natural de la vida que lleva resulta evidente para el observador diestro.

El kon’au es un estado muy común, pero temporal.

Tarde o temprano, el kon’au retorna a su senda.

Esta fidelidad que la gente profesa con su propio destino resulta a veces decepcionante: el borracho recuperado, luego de un par de años de abstinencia, vuelve a beber. La mujer golpeada que abandona a su mal marido, encuentra otro que la maltrate. Y así.

A veces, por el contrario, nos alegra el retorno del alma descarriada a su propia esencia. El amigo querido, luego de años de perseguir el bienestar material, vuelve a entrenarse en la luz. El hijo viajero retorna a su pueblo natal para poner una heladería.

Un jedi debe entrenarse para detectar el kon’au, tanto el ajeno como el propio.

Si el jedi decide ayudar a un drogadicto recuperado, debe estar atento…para no decepcionarse si el amigo recae.

El problema no es la droga, el problema es el camino.

El ladrón que deja el delito. ¿Es kon’au ahora, o lo era antes, mientras robaba?

¿Cómo distinguir?

Entrénate para reconocer el kon’au. Busca un emigrado de su tierra.

Eso es kon’au en estado puro.

jueves 21 de junio de 2007

El Jedi y el tránsito

Hay ciertos planetas donde aún los vehículos de transporte se arrastran por la superficie. Incluso, hay mundos donde estos vehículos son conducidos por sus mismos ocupantes.

En la Tierra, a este medio de transporte se lo llama “el auto”

El auto ejerce en los humanos, sobre todo en los machos, cierto efecto narcótico.

A bordo de un auto, el humano se siente poderoso y fuerte. Esta ilusión lo lleva a conducir su auto en forma temeraria, costumbre que tarde o temprano termina lastimando a alguien.

El ser humano suele atribuir a su auto poderes mágicos. Así puede llegar a convencerse de viajar amparado por una especie de blindaje que lo protegería de las leyes de la física. Aunque parezca mentira, en los exámenes de conductor, nunca se les pregunta a los aspirantes qué tanto saben de inercia, momento de fuerzas o resistencia de materiales. Lamentablemente, algunos conductores suelen aprender estas nociones básicas de la física cuado estrellan sus autos contra otros.

Tampoco se les pregunta a las jóvenes promesas del volante por nociones básicas de ética.

Esto explica que cometan todo tipo de tonterías bajo el efecto narcótico de sus autos.

Por ejemplo, suelen insultar a otros conductores y aún a la gente que se mueve a pie.

El tenor de los insultos suele ser tal que a veces pone en peligro su propia vida.

Si un humano cualquiera le dijera en la cara a un Jedi, “Pedazo de pelotudo y la concha de tu madre, andate a la puta que te parió” o algo por el estilo, seguramente sería atravesado con toda justicia por un sablazo inmediato, o por lo menos, decapitado por un golpe de puño al costado más tentador de su loca cabeza. Nadie en sus cabales anda de a pie insultando a la gente. Pero cuando el humano monta en su auto, la narcosis lo empuja a cometer todo tipo de tropelías creyendo ser inalcanzable por la justicia. El muy tarambana cree que la velocidad de su auto lo mantendrá impune. Esto normalmente sucede siempre y cuando no se tope con un jedi, que como todos sabemos, se cuenta entre los seres más pacíficos de la galaxia. Cuando el conductor maleducado insulta gruesamente al jedi y huye a bordo de su auto, ignora que el caballero galáctico tiene ojos para ver la chapa identificatoria del auto agresor, habilidad para averiguar quién lo conduce, creatividad para planificar y paciencia para esperar el momento, tal vez distante en años, que elegirá para hacer justicia. Y estos raros actos de justicia son realmente muy bellos, desde su concepción hasta su ejecución, y sumamente saludables, por cuanto restauran momentáneamente el equilibrio ético de universo.

La vida es corta, y los jedis suelen estar demasiado entretenidos en diversiones y fiestas como para ocuparse de ciertas deudas. Así que es poco probable que dediquen sus energías a estas restauraciones. Pero de vez en cuando lo hacen, claro que sí.

domingo 3 de junio de 2007

La propiedad

El ser es eterno. Siempre fue, siempre será.

Pero las manifestaciones del ser, en cambio, son efímeras y graciosas.

Los sistemas planetarios tienen un origen agitado. Comienzan con una estrella desequilibrada que explota, liberando al espacio una nube de gas con todo tipo de átomos.

Si la estrella se modera en sus expresiones, tal vez siga brillando por mucho tiempo más.

Lo cierto es que la nube de gas toma lentamente la forma de un disco que gira alrededor del astro madre.

Las partículas, girando locamente en el disco, chocan unas con otras y de vez en cuando se mantienen unidas. Se agrupan.

Pronto surgen las pequeñas rocas que generan una microgravedad capaz de atraer otras partículas. Aparecen entonces los planetesimales: semillas de planetas.

Los choques se suceden y pronto el espacio se limpia, dejando tan solo unos pocos cuerpos incandescentes orbitando la estrella central.

Este recién nacido sistema planetario aún posee demasiada energía, pero el tiempo se encarga de disiparla.

En algún momento cesan las lluvias de asteroides. Los planetas rocosos comienzan a enfriarse y tarde o temprano se tranquilizan lo suficiente como para albergar alguna forma de vida.

En la Tierra, en el sistema Solar, la corteza terrestre se enfrió lo suficiente como para formar un continente, una zona de tierras elevadas por encima del océano.

Como el manto debajo de la corteza es líquido, la corteza está resquebrajada en forma de placas, que se mueven unas con respecto a otras, flotando sobre el magma líquido que alberga la energía de los infinitos choques de la época planetesimal. Algunas placas se hunden, otras se raspan en su lento derivar y algunas son creadas gracias al surgimiento de nueva corteza a través de las grietas del planeta.

Esto sucede todo el tiempo, hasta que en algún momento el magma líquido de las entrañas del planeta se enfría tanto que se vuelve sólido. La corteza deja de moverse y el planeta se libera de terremotos y orogénesis. Desde el punto de vista geológico, el astro se muere.

Entre el nacimiento y la muerte de un planeta, a veces ocurren cosa graciosas.

Por ejemplo, puede aparecer la vida.

Incluso sucede que alguna de esas formas de vida reclame la inteligencia.

Pero lo más insólito es que puede pasar, aunque es realmente muy raro, que alguna de las formas de vida inteligentes, ¡algunos individuales! Se digan dueños, propietarios, amos del destino de alguna porción de la corteza planetaria.

En el colmo del delirio, llegan a inventar un cierto derecho, una especie de sistema argumentativo, para impedir que otros individuales vivan en la porción de la corteza que ellos reclaman.

Ese derecho estaría sustentado por la cantidad de seres vivientes que sus antepasados mataron para obtener ese preciado bien. Alguno incluso llegan a introducir a alguna deidad en este proceso validatorio.

Cuando se les pregunta a los dueños el porqué se consideran tales, pueden responder, “porque heredé”. Uno puede explicarles durante mucho tiempo que la supuesta herencia no es más que un sustituto algo amañado de la supervivencia genética. Es inútil. El dueño se cree dueño en forma prácticamente irracional. Algunos desposeídos llegan a cambiar tiempo de trabajo, la mayor parte de su ciclo vital, por una ínfima “propiedad”
La orden Jedi, que cuenta con testigos del fuego original, no suele preocuparse demasiado por esta forma de locura.

Todo el síndrome remite rápidamente ante la revelación de la verdad.

O si no, ante el sable de luz.

Etiqueta primate

Un humano loco exhibe el apellido y reclama respeto y sumisión.

Y para fundamentar su insólita demanda, se remonta a varias generaciones de antepasados.

Palabras de un Jedi presente, parado frente a la mesa de quesos:

“No te remontes demasiado en tu alcurnia, Anchorena: Podrías llegar a tus antepasados simios”

Algunos invitados sueltan alguna risita, otros miran con disgusto evidente al Jedi insolente que se come otro canapé.

Pero por las dudas, durante el resto de la velada, nadie se acerca a la mesa de las frutas.

miércoles 14 de febrero de 2007

El bien sobrevalorado

Siete de cada mil ingleses y galeses confesaron profesar la religión Jedi según informa la Oficina Nacional de Estadística británica en su página web.
http://www.latercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5688_251889687,00.html

Un amigo terráqueo se indigna:
"Pero no es una religión real!"
Maestro Jedi : ninguna lo es.
Amigo terráqueo: Pero los jedis son un invento! No hubo nunca un..., un... Yoda real, ¿entendés?
Maestro Jedi: Hablas como si creyeras que hubo un Jesucristo resucitando, un Jehová que abrió el mar en dos o un Jonás que viajó en el vientre de una ballena. Lucas no ha tenido tanta imaginación, finalmente.
Amigo terráqueo: ¿A ver? Cortame en dos con tu sable láser, dale!
Maestro Jedi: Gallego, no siento deseos de herirte. Además, el sable de luz se usa para combatir entre caballeros.
Amigo terráqueo: Ja, Claro! No me podés cortar en pedazos con el sable láser porque yo no soy jedi. Qué conveniente!
Maestro Jedi: Es un error creer que quien corta es el filo del sable. Quien corta es la fuerza. Una vez que el jedi decide cortar, ya no es cuestión de sables. Sea luz o acero su naturaleza, la hoja ya no puede detenerse. Aún antes de moverse, el jedi ya ha cortado.
Amigo terráqueo: Ya estás hablando pelotudeces de nuevo... me podés decir, a ver, qué ganan los jedis? A ver, si me hago jedi, en qué me mejora la vida?
Maestro Jedi: Las religiones prometen trascendencia, paz, pertenencia, redención, en fin. Nosotros, los jedi, solamente prometemos una cosa: Diversión.
Amigo terráqueo: Las boludeces que hay que oir... dame otra birra.
Silencio.
Un eructo.
Otro.

"La padawan, de bancos" Por Maria Cristina Rolnik

La aprendiz de jedi se cubre los cabellos con la capucha correspondiente, y sale de su cueva. Va a pagar los impuestos para que la permitan existir como terrícola y no la expulsen hacia el planeta Veraz.
Elije cualquier banco, usando los métodos aprendidos: el mas cercano, el de nombre mas ridículo, el de paredes pintadas, el del mendigo que no pide limosna si no cigarrillos o el que este abierto a las 14.59.
El guardián del palacio esta allí por supuesto. Estos vigilantes sonríen más que los de las calles. Y además sus dientes son tan blancos, parecen colmillos nunca usados. Bueno decía que la aprendiza agacha la cabeza y hace la cola. A los 20 minutos de leer “Lolita”, siente un murmullo y OH, el vigilante divide la cola preguntando- ordenando: es jubilado, quédese en la cola, no es jubilado haga otra cola. Cola es fila se entiende. Lo que no se entiende es por que pregunta al joven con piercings varios y acne floreciente, si es jubilado. La aprendiz de jedi responde no, casi indignada (es mujer después de todo y la edad espina, que plutones) y se dirige a la fila de productivos. La otra cola es mas bella, piensa y se hipnotiza con el abanico de la señora segunda, primera fila.
Llega su turno.
Señorita tras las rejas de vidrio: “solo puede pagar 3 impuestos”, dice. El pecho de la cuasi jedi se infla y se desinfla, nunca aprenderá las normas terrestres. La fuerza la acompaña y la ilumina: “si hago la cola de nuevo puedo pagar los otros dos impuestos”
Señorita banquera se despierta y confundida dice que sí. No entiende que la aprendiz quiera volver a empezar la fila. La padawan vuelve al final muy feliz. Tiene su libro, a la fila de los jubilados al lado y toda la paciencia, que se sabe, aumenta el aura de los aprendices.

María Cristina Rolnik

martes 2 de enero de 2007

Diplomacia findeañera

Es sabido que todo jedi es experto en el arte de la diplomacia: Un jedi gana sin vencer.
Por eso no debe extrañar que el jedi pueda participar en las festividades de fin de año en la Tierra.
Los Jedis deben participar de dichas fiestas.
Y existe una etiqueta para ellos.

1) Lugar y companía

El Jedi pasa las fiestas con quien quiere, y para decidir con quién quiere pasar las fiestas, obedece al único mandamiento de sus órganos más íntimos. El Jedi debe asegurarse que todos entiendan esta profunda verdad. De lo contrario el resto de los mortales podría sentirse tentado a presionar al jedi para que cumpla alguna de las reglas insensatas con las cuales la humanidad se enreda continuamente: “el 24 fuiste con ellos, ahora te toca con nosotros...”; “¡Cómo la vas a dejar sola a tu tía!”; “El año pasado fuimos nosotros para allá. Ahora les toca venir a ustedes” y estupideces por el estilo.

2) Invitaciones

Un jedi puede ser convidado a participar en una cena de navidad o fin de año. Generalmente esto representa un gran honor que se debe agradecer con reverencia y profundo regocijo, aunque se decline amablemente la oferta.
A veces, sin ser invitado expresamente, un jedi puede pensar que su presencia será bienvenida en una cena donde le interesa participar. En ese caso el Jedi obrará de la siguiente manera: En primer lugar contactará a alguno de los anfitriones, a quien le preguntará cuáles son sus planes para la cena de navidad o fin de año: “¿Ché Nati, con quién pasan nochebuena?”
Las respuestas pueden ser muchas, todas esclarecedoras:
“Con nadie, solos acá...” ; “Con la familia de Felipe” ; “Y... no sé... yo te iba a preguntar a vos...” o “¡Con vos, pelotudo! ¿O te vas a ir a algún lado?”

Si el jedi planea organizar una cena o fiesta en conjunto con sus amigos o familiares, bastará que se contacte con alguno de ellos y pregunte “Che, ¿qué hacemos para año nuevo?”
Si el jedi no tiene la suficiente confianza para llamar a su amigo y hacer esta
poderosa pregunta, entonces está considerando erróneamente como amigo a un mero conocido.
Si esta imposibilidad se manifestara a la hora de llamar a un familiar, entonces el jedi deberá revisar sus relaciones familiares y tal vez considerar, ¿por qué no?, un cambio de familia.

Hay gente que practica el divismo. El divismo consiste en hacer una tragedia de la invitación a las fiestas.
“Si no me llama mi hijo, yo no pienso moverme, mirá... porque siempre el que llama soy yo!”; “A vos te parece, la yegua de mi nuera, que no es capaz de llamarme para avisarme del asado?” y cosas por el estilo. Al presenciar una escena de divismo, el Jedi solamente puede hacer una cosa: Nada. Así que le dedica un microsegundo de reflexión y luego sigue con sus tareas habituales.

3) De la organización

Un jedi no dejaría nunca que los demás anfitriones o invitados se encargaran de la organización sin participar en ello. Es impensable que un jedi llegue a cenar minutos antes de poner la mesa sin haber participado o al menos haberse interesado en qué traer (entrada, salado, dulce o bebida). Ya raya en lo ridículo la posibilidad de que el jedi llegue igualmente ajeno a todo, pero con la mesa ya puesta.

4) De los gastos

Suele suceder que durante la cena o fiesta, el jedi se encuentre comiendo y bebiendo todo tipo de manjares. Y puede incluso que el jedi se sorprenda de la calidad y cantidad de la provisión. Las fuentes posibles de las cosas que se consumen en una fiesta son dos: O fueron aportadas por el mismo jedi, y/o fueron aportadas por los demás. A menos que se cuente a Jesucristo entre los invitados, no existen otras causas posibles para la aparición de comestibles o bebestibles en una mesa navideña.
Entonces, en el momento en que la fiesta va promediando, el jedi siempre pregunta a los anfitriones lo siguiente “Ché, cuánto hay que poner por el morfi y el chupi?”
La cantidad de posibles respuestas es ilimitada, pero vayan algunas a modo de ejemplo:
“Nada, bolastrún, si vos trajiste casi todo! Te tenemos que dar a vos!”
“Nada, man... con lo que trajiste vos quedamos a mano.”
“26 pesos”
Sea cual sea la respuesta, siempre es un motivo de alegría. Si no lo es, porque el dinero pedido es excesivo o porque uno desconfía de quien hace las cuentas... entonces el jedi ha pasado la fiesta con la gente equivocada.
De todas maneras, para evaluar correctamente la justeza de una liquidación de gastos fiesteros, hay que tener cierta práctica como anfitrión. La gente que está acostumbrada a invitar y abrir su casa a los demás aprecia claramente esto.

5) De la música

No es raro que de vez en cuando el jedi tenga que pasar música en la fiesta de fin de año. En este caso, esta casi palindrómica tarea, la de DJ Jedi, tiene sus bemoles.
Hay que tener entonces a mano, unas respuestas cortas y bien ensayadas para cuando se acerquen los contertulios con sus pedidos descabellados.
Pedido: “Quiero escuchar algo de pink floyd!”
Respuesta: “Por supuesto, cuando vuelvas a tu casa te autorizo a que te escuches enterito El lado oscuro de la luna”
Pedido: “Poné algún tango!”
Respuesta: “Cómo no, en cuanto esos cincuenta inadaptados que se empecinan en bailar cumbia abandonen la pista, mandamos los tangos”
Pedido: “No tenés nada de Nirvana?”
Respuesta: “Lamentablemente, el remixado de nirvana que tenía preparado se me ha perdido... tenemos que arreglarnos con esta mierda que estoy pasando”
Pedido: “Poneme algo de Keane, porfis....!”
Respuesta: “Flaca, en el derpa tengo la discografía completa. ¿Nos vamos juntos y te la pongo?”

Y por último, recuerde el jedi que el nuevo año cuenta con 365 jornadas, como mínimo, para homenajear a quienes han quedado en el tintero: aprovecha tu tiempo!

jueves 31 de agosto de 2006

Regreso de las vacaciones

Comentario imperial, al bajar del avión

“Hicimos Londres, Madrid, Barcelona y tres días en Roma”

Comentario Jedi, al reanimarse luego de la primera siesta en casa.

“Me bañé sentado sobre un fragmento de cuarzo, y el chorro helado del río subterráneo me pegaba justo en las bolas.”

martes 8 de agosto de 2006

Un Jedi, de compras

El jedi se va de compras.
En el negocio de artículos de limpieza hay ofertas. Atienden tres personas. Hay mucha gente esperando para comprar. Hay desorden, calor y maltrato.
Ahí viene una de las dueñas del local.
“Ay, disculpe el caos ¡Ya no doy más! ¡Ayer cerramos a las 11 de la noche!” – dice desaforada, como disculpando la espera o la mala atención.
El Jedi se indigna.
-Señora. El horario excesivo que usted dedique a sus negocios es su exclusivo problema. Deme un AXE seco, por favor.
El Jedi termina la compra y se va a la verdulería. Se coloca en la fila de espera.
Entre el público, aparece una señora, vestida con delantal...
- Disculpen, disculpen... por favor, Amalia – se dirige a la verdulera – no me das un kilo de zanahorias?
- Señora, por favor respete la fila – dice el Jedi.
- Es que estoy atendiendo el negocio de enfrente! – contesta la dama, encocorada.
- Pues ese es su problema: pretender continuar ganando dinero a expensas de mi tiempo y de la paciencia de las diferentes formas de vida que estamos esperando nuestro turno de comprar. Lo siento, vuelva más tarde.
El jedi ingresa más tarde al maxikiosko: Cuando están a punto de venderle una tijera, un señor se impacienta y dice:
- Disculpe, no me vendería un Marlboro? Tengo que irme al consultorio...
- Pues yo tengo que ir a ver los Simpsons... y también se me hace tarde. – dice el jedi, con una sonrisa.
- Pero yo...
- Usted tiene que ir a ganar dinero. Yo a divertirme. Prioridades, estimado. Prioridades.
El Jedi paga su tijera y se retira, oyendo crecer en su interior la indignación.
A la tarde, el jedi se va a tender la ropa a la azotea. Lleva con él un transceptor de banda familiar. Utiliza la radio para comunicarse con otros jedis e intercambiar saludos, chistes o especulaciones meteorológicas.
Ya tendida la ropa, enciende el transceptor y comienza a llamar a sus conocidos, cuando una voz irrumpe en el parlante
- A ver si dejan esta frecuencia, señores, que acá estamos trabajando! – dice una voz que la ecualización no logra enmascarar del todo: es el planillero de la remisería de enfrente.
El jedi no puede creer el tupé, la audacia, del intruso que ignora la constelación de consecuencias, la mayor parte dolorosas y fatales, de su impropia irrupción. Un segundo después se calma, y logra modular:
- Pues nosotros estamos divirtiéndonos gratuitamente, lo cual nos da derecho a utilizar esta frecuencia gratuita. Si vos, salamín con pelos, querés usarla para lucrar, sacate una licencia de VHF, ¡pelandrún!
El Jedi se amonesta por la ira que dejó fluir sin demasiado control, pero se consuela con la belleza del vocablo elegido.
Sonríe.
Baja a su casa, se acuesta mirando el techo estrellado de la habitación... y sueña con su galaxia natal, tan distante, tan lejana.

jueves 18 de mayo de 2006

Contra los taxistas

El jedi vuelve a su casa.
Se dispone a cruzar la calle y mira hacia ambos lados. Nadie viene.
Pone un pie en la acera justo cuando un taxi dobla por la esquina y se abalanza sobre él.
Los reflejos del Jedi salvan su vida. Esquiva por poco la feroz embestida del vehículo que se aleja raudo calle abajo.
El Jedi cae presa de la ira.
Le desea al taxista toda clase de males.
Piensa: ¡Ojalá sufras! ¡Ojalá sufras mucho!
Y peor, sigue pensando: ¡Que vivas una vida de esclavo, condenado a trabajos forzados de por vida... que solo te detengas para dormir!
Y tal es la ira del Jedi, que llega a desear al perpetrador terribles cosas:
Que tu vida sea una prisión constante cercada por tu ignorancia.
Que los barrotes de tu celda mental permitan únicamente tres grados de libertad: “¿Cómo andará el auto?”, “¿Qué clima hay? y “¿Cómo estoy del intestino?”.
El Jedi es cruel, pues sigue pensando:
... Y que te sea negada toda la música y la literatura, que nunca disfrutes del teatro ni de los viajes... que bebas solo agua contaminada y cerveza barata, que pases tu vejez sin ayuda social... que temas el mañana... que no haya esperanza en tu vida. ¡Que debas comer cadáveres en avanzado estado de putrefacción en una parrilla al paso!
El Jedi reanuda el camino a su casa y, conforme pasan los minutos, comienza a calmarse. Nuevamente es él. La luz de la fuerza regresa.
Y comienza el Jedi a retractarse. El arrepentimiento avanza por sus fibras de caballero.No fue para tanto...
Es decir, no fue nada.... ¿Cómo va a desear tanto mal a un ser vivo por una pavada?
Realmente ha exagerado. No, seamos realistas...¡El Jedi se fue a la mierda! Le deseó la condena, la peor de todas, a un taxista por un cuasi accidente sin consecuencias... ¡Muy poco Jedi!
Llega por fin el caballero galáctico a su casa, amonestándose. Ya ha perdonando y olvidado al taxista aquél. Ahora el Jedi está preocupado por él mismo.
Pero la mala sensación se desvanece, como siempre, con el humor. El Jedi elabora un fino chiste privado.
Ríe divertido por su loca ocurrencia mientras pone a calentar el agua para el té.
Pensó: “Debo ser más cuidadoso con mis maldiciones... no vaya a ser que algo o alguien me cumpla mis bárbaras condenas mentales.”
¡Vaya idea!

lunes 6 de febrero de 2006

Drogas

El Jedi es libre.
No padece ninguna adicción.
No alimenta al capitalismo imperial con su salud.

La droga es el modo de vida de empresarios, fabricantes, aduaneros, policías, jueces, políticos, vendedores y toda clase de cerdos exterminables.
Hay una cadena de seres oscuros, ambiciosos, gordos e inescrupulosos que colgados de ella se alimentan de los niños de la galaxia.
El sable de luz ha sido diseñado para cortar cadenas.
¡Úsalo!

Un Jedi fabrica su propia droga.
Dispone del mejor laboratorio del universo: Su cerebro.
Cuenta con la mejor receta: El entrenamiento.
Y usa la mejor técnica: La disciplina.
Cuando el jedi quiere sentir euforia, la siente.
Cuando el jedi quiere permanecer despierto, lo hace.
Cuando quiere distraerse, se distrae.
El Jedi es el comandante absoluto de sus emociones.
¡Entrénate!

El templo supremo del Jedi no se encuentra en Coruscant ni en Dantooine.
El mayor templo, el más sagrado y reverenciado templo del jedi es su propio cuerpo.
Un Jedi que no es capaz de defender su templo contra las drogas imperiales no es digno de su investidura.
Si no defiendes tu casa, ¿cómo podrías defender las otras?

Un pobre esclavo consumidor tipo 1-A puede permanecer bailando en una Creamfield mientras le dure el efecto de las pastillas. Puede llegar a estar 48 horas sacudiéndose.
Un jedi puede permanecer bailando durante varios días, hasta que se le canten las ganas de parar. Pero generalemente esto pasa en unos pocos minutos, momento en que se retira a buscar diversiones más placenteras e interesantes.

Un escarabajo coruscano de cocina vive de comer alimentos descompuestos.
Hay otros que se alimentan de mierda.
Si pudieran hacerlo, también ellos asegurarían que no hay nada mejor.

El padawan probó la droga "por interés científico".
El maestro aplaudió su curiosidad.
Le preguntó si no tenía también curiosidad por cómo se sentía ser violado simultáneamente por los 8 jardineros del templo y sus herramientas.
No le dio tiempo a responder y llamó a los jardineros.
La curiosidad no tiene paciencia.
No hay que hacerla esperar.

Mira a los drogadictos que te rodean... no escuches sus palabras, solo contémplalos.
Mira sus vidas. Mira su actitud.
Mira sus afectos, sus hábitos.
Mira sus cuerpos y sus rostros.
¿Ves dentro de ellos?
Si ellos quieren, debes ayudarlos.
Si no, aléjate en busca de quienes necesitan y quieren tu ayuda: Hay millones.

sábado 28 de enero de 2006

Los caminos del lado oscuro

Muchos caminos conducen al lado oscuro:

El jedi daña algo querido. Sobreviene la culpa. La culpa se vuelve insoportable. El jedi, para aliviarse, se justifica. Lo querido pasa a ser odiado. Lado oscuro.

El jedi ama algo. Siente miedo de perderlo. El miedo lo enfurece. Lo amado pasa a ser odiado. Lado oscuro.

El jedi desea algo. Lo paga caro. Se decepciona. Para aliviarse, se compra otra cosa. La angustia crece y el dinero decrece. Lado oscuro.

Las vías hacia el lado oscuro suelen ser circulares.

Rompe la cadena, sal de ahí!

La culpa se arregla con la disculpa.

El odio creciente se arregla desprendiéndose del objeto amado.

El deseo se arregla con el despojo.

Lemas jedi

Renuncia al ego.

No pierdas tiempo queriéndote: no vales le pena.

Eres nada, estás en la nada. Fuiste nada y volverás a serlo. Paz.


El ego se alimenta de ti. Es el parásito que te consume la carne y el alma. ¡Desparasítate!

Si sientes orgullo de algo, eres despreciable.

El orgullo es la medida de tu ignorancia. Mira hacia el cielo nocturno, la galaxia brilla con miles de millones de soles.

Nada de lo que hagas perdurará.

Tu nombre, pocos años después de tu muerte, será olvidado.

Una roca de la playa, con su pétrea y simple belleza, nos alegra el corazón. Lleva allí millones de años. Seguirá allí cuando tu cuerpo actual sea cenizas. Procura volver.

El caminante cree que el camino se hace a su paso, que las ciudades “vienen” desde adelante y se alejan hacia atrás. Pero nada se mueve en realidad. Todo está allí. El principio y el final.

Ya has muerto.

Aun sigues naciendo.

Los que se fueron aún están.
Los que están, ya se han ido.

Si quieres sufrir, hazlo ahora.... da lo mismo.

Etica Jedi VI

La culpa conduce al lado oscuro.
Un jedi se equivoca, pide perdón y arregla la cagada. Los errores se reparan en el presente, no en el pasado.
No te lamentes, arregla lo que has roto y hazlo mejor la próxima vez

Etica Jedi V

El universo nos habla claramente.
Deformar u ocultar sus verdades es atentar contra él.

Insultos

El mundo está repleto de personas de diferentes culturas e ideas.

Es inevitable que algunas te consideren un boludo.

Cuando te lo digan, sonríe. Quien intenta insultarte está haciendo un involuntario homenaje a la diversidad.

Etica Jedi IV

Un invitado es sagrado.
Si llevas alguien a tu casa para ofenderle, entonces ofendes a La Fuerza.
Te vuelves despreciable y repugnante

Etica Jedi III

Cada acción es sagrada. Higiniezarse, ya sea el cuerpo o el alma, es siempre un acto religioso. Cocinar, comer, defecar o reír... cada acción admite dos formas de realización: la prosaica y la sagrada.
Un panadero se rasca las bolas y luego amasa el pan. “El fuego mata todo”; “Mis bolas están limpias”; “Ojos que no ven, corazón que no siente” dice.
El panadero jedi se rasca las bolas, se lava las manos y luego sigue amasando. Porque el fuego cocina el pan, pero no cura el alma.
Y el ojo no ve, pero el corazón sí

Nada

El Jedi no teme a nada

El Jedi no quiere nada

El Jedi no se enorgullece de nada.

El Jedi es nada.

Reportaje!

Pregunta: ¿No es mucho? ¿No estás sobrestimando una secta originada en una película?
Respuesta: No.

Pregunta: ¡Insisto!
Respuesta: Bueno.

Pregunta: ¿Por favor?
Respuesta: De acuerdo. ¿Quién es más real para ti, Buda, Cristo, Ooroo u Obi Wan?
¿Has hablado con alguno de ellos? ¿Los has visto, escuchado, sentido?

Pregunta: ¡No puedes comparar!
Respuesta: ¿Por qué no?

Pregunta:...
Respuesta:...

Etica Jedi II

Cada obra individual conmueve el tejido del universo.
Si el Jedi, que es parte de la Fuerza, elige que vale la pena morir por un ideal, compromete a todas las criaturas de la galaxia en su decisión. Ha considerado bueno y valioso el ideal y por lo tanto, digno del sacrificio de un ser inteligente. Semejante opinión es imperativa hacia el resto. Ha elegido por sus pares. Los compromete.
Al elegir, cada día, quién eres, debes que tener en cuenta esta inmensa responsabilidad

Etica Jedi I

El Jedi no usa a las personas como medio.
Cuando un general imperial planifica una batalla, sabe que un porcentaje de sus tropas morirá para cumplir el objetivo. Los usa.
Cuando un general Jedi prepara un ataque, es un servidor de sus compañeros que ya han elegido ganar o morir.
El Jedi ganará o morirá con ellos.
Un jedi no tiene pareja para tener hijos, ni hijos para tener nietos. No explota el trabajo de los otros. No juega con las vidas o ilusiones de la gente.

Sandías

El jedi cultiva sandías.
De algo hay que vivir.
Ladran los perros. Por la ventana alcanza a ver a los tres niños que huyen saltando el alambrado.
Se mueven torpemente, cargados como van... llevan una sandía cada uno.
El Jedi sonríe. Lo están robando.
Prepara su infusión diaria de traoginia quimérica y se echa a contemplar la puesta de soles.
Al día siguiente, agarra una sandía de su campo, la que mejor luce.
La envuelve en un paño de seda verde y se va caminando hasta la humilde casa de los niños ladrones.
Allí sale a recibirlo el padre.
Traigo un regalo para sus hijos – dice el Jedi
Los niños salen temerosos de la tapera.
El jedi se acerca al mayor y le obsequia el hermoso paquete.
El niño, por un segundo, naufraga en la confusión. Se ruboriza. Su mirada brillante resplandece como el fuego termonuclear de mil soles del centro galáctico. Luego baja la vista y agradece en voz baja.
El Jedi se despide, da media vuelta y regresa al campo. El niño lo contempla aliviado.
Pero la sonrisa del jedi muestra un vestigio de divertida malicia: acaba de atrapar un futuro aprendiz.

martes 6 de diciembre de 2005

Infinito

El Jedi lee:
Hay infinitos universos.
El espacio es finalmente infinito y eterno.

El Jedi deja la lectura.
Levanta la vista y sonríe.
Recuerda sus épocas de padawan, cuando leer estas cosas le provocaba náuseas.
Sufría.
Ahora, en cambio... lo toma con naturalidad. Con paz.
El jedi se sobresalta.
Frunce el ceño.
Se levanta y corre al edificio de los aprendices.

Hola maestro - lo saluda el niño- qué me enseñarás hoy?
- Nada - dice el Jedi, sentándose a los pies de su padawan. - hoy serás tú quien me enseñe.

Fabian Te Perdona.

Una galaxia muy, muy lejana. De veras lejana.

El Jedi lee:
Asi se llama al verdadero universo.
Multiverso.
El nuestro es sólo uno de los universos que existen. Los demás están fuera de nuestra posibilidad de observación, debido a las constantes cosmológicas que nos limitan.
Pero hay evidencias secundarias de su existencia, por ejemplo la uniformidad en la radiación de fondo, y de su número.
Son infinitos.
Hay por lo menos un universo a una distancia máxima de 10 a la 10 a la 118 metros, que es copia exacta de éste.
Eso es un buen pedazo de distancia. La luz, por ejemplo, no tardaría años en llegar allí.
No llegaría nunca.
Allí, en ese otro universo más allá de nuestro alcance, hay otro jedi leyendo este mismo artículo.
Otro jedi escribiendo.
Visto así, no tiene sentido hacer aquello que nos disgusta, soportar la injusticia o acobardarnos ante el peligro.
No tiene sentido aguantar lo inaguantable.
Ni sufrir.
Todo lo malo e incómodo...
Dejalo en manos de tu doble!
Y hacé lo que quieras.
Porque hay OTRO universo, donde ya lo hiciste.


Fabian Te Perdona.

jueves 17 de noviembre de 2005

El manuscrito

El padawan termina el ensayo que el maestro le ha encargado.
Se trata de una investigación que le ha demandado meses de trabajo.
Se ha esmerado en la prosa y la caligrafía. Ha puesto lo mejor de sí, con gran sacrificio y cuidado.
Todas esas horas robadas al sueño o al descanso habrán servido, porque su maestro estará orgulloso de él.
El Padawan le entrega al maestro el cuaderno.
El Maestro sonríe, y sin mirar siquiera el precioso grabado de la tapa, hecho en madera de tegumo, arroja el cuaderno a la boca voraz del desintegrador.
Menos de un segundo tarda en destruirse el manuscrito jamás leído.
El padawan se horroriza, pero ante la mirada divertida de su maestro, logra calmarse.
- ¿Por.... Pero por qué...?
- ¿Has aprendido todo lo que allí escribiste?
- ¡Sí!
- ¿Sinceramente has dejado lo mejor de ti es ese escrito?
- ¡Sí!
- ¿Lo has hecho con amor?
- ¡Ciertamente!
- Entonces su propósito en el universo ha sido cumplido. Tu tarea ha finalizado.
El Padawan reflexiona un momento, pero se envara nuevamente.
- ¡Pero maestro... nadie lo leerá!
- Tú, joven aprendiz, lo has leído. Tú estas aprendiendo... nadie más.
- ¡Pero no queda nada de mi bella obra...!
- Pues esfuérzate por recodarla! Dentro de unos años tampoco quedará nada de tí, de mí, ni de ninguno de nosotros.
El Padawan calla, y el maestro, con un gesto de su mano, lo invita a servirse una taza de té.

martes 23 de agosto de 2005

El venerable maestro Tellis Quillmacán

Joao, el padawan, ingresa al Recinto del Verde Resplandor por vez primera.
Se ha permitido una pausa entre sus labores de aprendiz.
Bien preparado, se inclina respetuosamente ante la holoimagen de Ooroo.
Tellis Quillmacán, quien pasaba por allí, lo reprende.
- No te inclines frente a esa imagen! Ooroo era un idiota. - dice mientras escupe el holocron.
Joao, sobresaltado, abandona el recinto para continuar limpiando
Al día siguiente, Joao vuelve a pasar frente a la entrada del Recinto del Verde Resplandor.
Entonces ve al Maestro Tellis sentado frente a la holoimagen de Oooroo, escuchando atentamente sus enseñanzas.
Joao, sobreponiendose al temor y la confusión, se sienta al lado del maestro, a escuchar también él.
Tellis Quillmacán lo mira de reojo, y oculta una sonrisa fugaz.
Y deja que Ooroo hable para ambos, hasta el mediodía.

Expedición Jedi

Jedis:
Anótense para sumarse a la expedición que haremos a las altiplanicies del noroeste argentino en busca de un meteorito para el jardín del templo.
Si alguien sabe de algún campo de meteoritos, avise para programar el punto en la expedición.

El jardin del templo

La fuente.
Tres rocas grandes: un buen pedazo de basalto, una arenisca y un meteorito.
Rocas pequeñas.
Arena.

martes 16 de agosto de 2005

Equipo templario

Arcos y flechas.
Mapas viejos.
Resortes para saltar hasta el techo y quedar suspendido.
Sables de entrenamiento.
Vino.
Un wok.
Colchones. Muchos.
Un planetario. Chico, tampoco...
Claraboya deslizable.
La bola de espejos, un par de cajas, consola de 4 canales...
Ya nos fuimos a la mierda...
¿Qué más?

Jedis Marinos

Viven en armoniosa comunidad.
Solo hablan para comunicarse felicidad o ayuda.
Dedican el día al alimento y la diversión.
Son nómades y no poseen nada material.
Ellos sostienen que su único propósito en el universo es la compasión, el procrear y componer canciones.
En una galaxia muy lejana los llamaban "delfines".

Deberes Jedi

Todo lo que muere sigue en vida.
Todo lo que vive ya está muerto.
Todo el futuro ya ha sucedido.
Todo lo sucedido sigue sucediendo.
Entonces... Qué puede hacer el Jedi?

Divertirse.

Naturaleza. Ecología y Medio Ambiente

El león salta.
Cae sobre la gacela, y le quiebra el cuello.
Entonces el sol que los alumbra estalla en supernova.

La esencia de la naturaleza es el sufrimiento.

El sufrimiento es ilusión.

Mirá dentro de vos mismo.
Y hacé justicia!

martes 9 de agosto de 2005

Reflejos

El mar allá abajo refleja el sol de la mañana.
Taon Poro se viste y sale de la cueva.
Baja del acantilado y camina por la playa, hacia la casa de Kurtis Fran, su vecino.
Anzuelos...
Y algo de comida, para descansar de la dieta de algas.
Kurtis, el vecino de Taon Poro, ahora explota un mercadito en la playa.
Pero durante los terribles años de la dictadura, Kurtis fue un activo colaborador de los perseguidores. Delató a los Jedis de la comarca y nunca se supo qué sucedió con ellos, cuando se los llevaron en los tópteros de batalla.
Hoy Kurtis luce extraño.
No parece ya el vecino servicial que se apresura para abrirle la puerta al respetable caballero.
Kurtis espera cruzado de brazos, parado sobre el tablado.
Sonríe, y sus dientes de oro mastican un rayo de sol, hasta devorarlo.
Se oye la radio del local: “Comunicad...”
Taon Poro extrae entonces su sable.
Lo enciende.
Y corta por la mitad a Kurtis Fran, cuyo cuerpo cae como ropa sucia sobre las tablas deslustradas.
Taon Poro se sirve unos anzuelos y un pan.
Y emprende el regreso al acantilado.
Tiene mucho por hacer antes de que lleguen los tópteros.

sábado 23 de julio de 2005

Por qué la Fuerza no requiere liturgia?

A menudo el Padawan se maravilla.

Para estar en la luz no hace falta decir oraciones.

Tampoco es necesario postrarse, arrodillarse o vestir ropajes extraños.

No hay templos, altares ni velas sagradas.

Los maestros Jedi dicen entonces:

Vos sos tu propio sacerdote.

Desconfía de aquél que pretenda reglamentar tu fe.

Tu conexión con la fuerza es particular y propia.

Toda liturgia es una herramienta personal e intransferible.

El mandala no funciona.

Los sutras no funcionan.

La estatua no funciona.

El canto no funciona.

Toda liturgia es ilusión.

¡Utiliza la ilusión para salir de ella!

Busca tu propia forma de conectarte con el universo, y estarás en la luz.

martes 5 de julio de 2005

El jedi y la muerte.

El jedi había visto la muerte un par de veces: Sobrevolando las praderas de Naboo, cuando le detuvo sorpresivamente el rotor de su nave de aire o en las profundidades del mar helado de Kasshyk, con forma de irresistible remolino hacia la negrura eterna.
Cada vez que vió el rostro de la nada sintió la certeza: “Aquí finaliza todo”.
En esa época la pena lo ganaba.
“Tanto por hacer aún!”, “Qué lástima terminar tan temprano...” y así.
Pasó mucho tiempo el jedi esperando la muerte que se oculta tras las columnas.
Iba por la vida escondiéndose de la acechanza de su vieja enemiga.
Ha pasado el tiempo... el río de la Fuerza fue lavando el espíritu del jedi... y finalmente la parca y él han hecho las paces.
Ahora, antes de dormir, el jedi hace un lugar en su cama.
La muerte se acuesta a su lado.
Y así se duermen enseguida, abrazados como viejos amantes.

viernes 27 de mayo de 2005

El sable jedi

¿Cómo un sable de luz utiliza ional, pero sin dispararlo y sin que se gaste el cristal?
En lugar de expelerlo como una bala, el cristal se dilata cuando se prende el sable y se contrae cuando se lo apaga. El ional generado siempre es el mismo...

viernes 1 de abril de 2005

La peligrosidad del Jedi

Los jedis son respetados y temidos.
Por eso es de buen tino mantener la discreción en la vida diaria.
No se debe mostrar mas que lo estrictamente necesario, y solo cuando la circunstancia lo requiera.
Para cualquier humanoide, la peligrosidad de Jedi se explica fàcilmente: Un jedi sabe combatir y posee una formidable herramienta de negociación: el sable.
Pero hay cierta clase de gente que además de temer a los jedis, los odia.
Un jedi puede practicar futbol, integrar una orquesta y aún trabajar con esta gente especial.
Por un tiempo.
Tarde o temprano se ganará su antipatía y finalmente será expulsado de la orquesta, echado del trabajo o desterrado de la comunidad.
La clase de gente que tanto teme y odia al jedi es aquella acostumbrada a manipular a los demás. Los humanoides en general y el ser humano en particular vienen dotados de manija.
Este es un accesorio que permite manipular a la persona, como si se tratara de una marioneta.
La manija de la gente es simbólica: para manipular a un empleado, por ejemplo se utiliza la manija de la ambición.
Cuanta más ambiciones materiales tiene una persona, más grande es su manija.
En un mundo repleto de personas ambiciosas, los que tienen más poder manipulan a los que tienen menos.
“¡Pero un jedi no tiene tanto poder... debería ser fácilmente manipulable!” se dice un empresario poderoso. Y entonces sale en busca del Jedi que trabaja en el archivo de su empresa, dispuesto a demostrarle realmente quién manda.
Es allí cuando descubre aterrado, la verdadera peligrosidad del Jedi:

Un Jedi carece de manija.

La monstruosa amputación en la espalda del empleado, además de una abominación, sugiere en los poderosos pensamientos perversos, tentaciones pecaminosas que ni siquiera se atreven a pensar del todo. Es entonces cuando palpan nerviosos en su espalda, se tocan la propia manija y enfurecen de odio contra el insolente jedi.

Poco tiempo pasará antes que el empresario se deshaga del archivero manco. Y el Jedi se irá contento por la ciudad, en busca de nuevos archivos.

domingo 13 de marzo de 2005

Por fin: el funcionamiento del sable láser!

Funcionamiento del sable de luz, o sable láser.

A menudo se escucha que el sable láser funciona generando plasma y conteniéndolo en una botella magnética. La idea es buena, pero tiene varios problemas. (un combate sería una masacre mutua, por ejemplo)
Tampoco es un emisor de luz láser: La luz no puede detener el ataque de otro sable. Además, el haz se prolongaría indefinidamente en un cono de divergencia mínima, causando bastante daño a cientos, miles, de metros de distancia.

¿Cómo funciona el sable láser en realidad?

El secreto del sable láser no radica en la tecnología del haz: es la misma que cualquier blaster común y corriente!

Principio de funcionamiento del blaster.

Todo blaster es en realidad un emisor de materia.
Un blaster NO es un emisor láser.
Pero, por qué se dice por ejemplo, que todo blaster, desde los cañones del X-Wing hasta los Metaquartz usados en las Estrellas de la Muerte, son armas “láser”?
Porque en realidad, el láser interviene en la generación del “rayo”, pero el disparo en sí, lejos de ser un paquete de fotones, es una munición material, es decir, que tiene una masa en reposo perfectamente definida.
Cerremos los ojos y pensemos en la forma que ataca un caza TIE : Emite segmentos definidos de materia luminosa, que se mueven a una velocidad perceptible, mucho menor a la velocidad de la luz, a tal punto que es posible esquivar el disparo si se cuenta con los suficientes reflejos.
Nada de esto sería posible si el haz del blaster fuera un rayo de luz. El frente de onda se trasladaría a la velocidad de la luz y encima, sería continuo. No una seguidilla de líneas luminosas en persecución de su objetivo.

Volvamos entonces al verdadero funcionamiento del blaster:
Basta bombardear con luz láser (en realidad tres haces, de distinta frecuencia) a una cantidad suficiente de cristal sintético procesado en atmósfera enrarecida para elevar la temperatura de la red cristalina SIN destruir la misma. Cuando la temperatura es suficiente, gracias al confinamiento brindado por el haz láser, se logra el quinto estado de la materia ordinaria: El cristraloide autoorganizativo de iones, o como se lo denomina en la jerga: el “Ional”. A tosdos los fines prácticos, considere el ional como el resultado de batir y “esponjar” un cristal. Aumenta su volumen miles de veces, pero no pierde su estructura cristalina. Cuando el ional se enfría, vuelve a condensarse en un cristal perfecto.
El IONAL posee propiedades diferentes del plasma con el cual se lo confunde habitualmente: En primer lugar la temperatura de estabilización ronda, según la construcción del fijador láser y las condiciones donde será usado, en 1500-1800 K
Sigue siendo una cosa MUY caliente, pero es mucho más manuable que un plasma.
En segundo lugar, el IONAL es capaz de captar electrones o cederlos como si fuera una esponja. Se le puede dotar por lo tanto de una gran carga eléctrica positiva. El resultado es que si coloca un trozo de ional dentro de un acelerador magnético (una serie de bobinas de inducción que alternan su polaridad magnética en forma sincronizada), se puede acelerar el ional hasta velocidades inauditas antes que abandone el acelerador.
Entonces, obtenga unos gramos de ional a partir de cristal sintético bombardeado por láser, colóquelo en un pequeño caño acelerador magnético y deje que se escape acelerado a unos cientos de miles de kilómetros por minuto: Ya tiene un rifle blaster como los usados por el ejército.
Un trozo de ional acelerado a esas velocidades se comporta en forma relativista: la energía cinética que porta es formidable. Y cuando choca con cualquier barrera material la transfiere por completo al desafortunado objeto que se le cruza en el camino. Si es el casco de una nave o el pecho de un guerrero, el efecto será el mismo: desvastador. Además, pude ser “moldeado”: Hay munición sumamente penetrante y otras ultrarrápidas.
El ional, no obstante, tiene su debilidad. Es un trozo de materia con carga eléctrica (por eso es acelerable, recordemos).
Cuando la munición de ional penetra un campo magnético poderoso, sufre una aceleración equivalente, pero en sentido contrario. Pierde velocidad “suavemente” y a la larga se detiene lo suficiente para no causar daño.
O sea que si usted se ve bombardeado con municiones blaster, puede optar por establecer un campo magnético a su alrededor lo suficientemente intenso como para detener suavemente al ional con el cual lo están molestando. Eso es un escudo, y las flotas lo utilizan en casi todas sus naves para prevenir el ataque con munición blaster.
No todo es maravilloso: aún un frenado suave de munición blaster genera cantidad de energía en un tiempo corto. Esta energía es absorbida por el campo magnético y sobrecarga el generador. A la larga, este último resultará dañado. O sea, active los escudos, pero no crea que son eternos: deberá valerse de otros medios para escapar definitivamente del ataque.

Consumibles.
Un emisor blaster consume entonces dos cosas: cristal y energía (para ionar el cristal y acelerarlo).

Propiedades del ional:
Es material.
Es caliente.
Cuando choca con un trozo de ional saturado, no transfiere energía (choque elástico perfecto).
Por eso cuando chocan dos “rayos” blaster, ambos son repelidos en direcciones opuestas según las leyes de reflexión ópticas normales.
Y cortan por temperatura.


Ahora viene la gran pregunta:
¿Cómo es que un sable de luz utiliza ional, pero sin dispararlo y sin que se gaste el cristal?

Dejaremos la respuesta a esta pregunta, y otros detalles sumamente curiosos del funcionamiento en particular del sable láser para la próxima entrega de este blog (http://sablelaser.blogspot.com)

Mientras tanto, si a alguien se le ocurre la respuesta, adelante, lo escuchamos.

jueves 3 de marzo de 2005

La individualidad en la Fuerza

El padawan preguntaba:
Cómo es possible que todos seamos parte de la fuerza? Dónde se unen los seres vivos en una sola cosa, si la realidad que vemos es que somos individuos?
El maestro lo condujo al jardín exterior del templo orbital de Dantooine. Desde allí se veían los tres picos del Kath Hound Kor brotando de un mar de nubes bajas que ocultaban el resto de la montaña.
- Esos picos nevados allí abajo ves? - preguntó el maestro - Parte del mismo monte son. Quien por las nubes engañar se dejara, rocas aisladas flotando en el cielo creería ver.
El mundo de los sentidos más allá de las nubes no penetra.
El Jedi, en cambio, lo que la vista oculta percibir puede.
Así la fuerza es, como la montaña bajo las nubes.
Así, picos de la montaña de la vida somos.

miércoles 19 de enero de 2005

El camino de la Academia

Al principio somos ignorantes.
No conocemos nada, no sabemos nada... todo es nuevo, sorprendente y carece de nombre.
Luego comienza la instrucción académica.

La etapa de repetición
El Padawan repite todo lo que oye.
Generalmente este comportamiento abarca las dos primeras temporadas de la instrucción académica.
El Padawan se crea la ilusión de saber.
Y allí anda, usando palabras raras y difíciles en las reuniones familiares, intentando sorprender a sus amigos con fechas históricas, vocablos en otro idioma, teoremas o nombres científicos de peces comunes.
Intenta recrear la conducta de sus profesores imitando antes que nada su discurso, su ropa y costumbres.
El pájaro que pasa volando es un VG1(XA)-Praxilana Kasshykannis
Suele reírse de los legos.
En realidad, ríe todo el tiempo.
El padawan repite
Así pasan un par de años standard.

La etapa de conocimiento
A medida que progresa, el padawan empieza a conocer cosas por sí mismo.
Logra relacionar aquello que ha conocido en algún tipo de estructura mental propia.
Su discurso se hace preciso.
Ya no se deja dominar por la hormonas.
Descubre que decir "no sé" puede traerle más beneficios que simular conocimiento.
En esta etapa el padawan aprende realmente.
Y a su vez reflexiona sobre su aprendizaje.
Ya puede a su vez ayudar a sus maestros.
El pájaro que pasa volando es una maravillosa pieza de ingeniería aeronáutica natural, conocido por algunos como VG1(XA)-Praxilana Kasshykannis, mejor conocido como "Ladrón de la estepa"
Explica a los legos con autoridad, pero sin jactancia.
Solo ríe con sus pares.
El Padawan conoce.

La etapa de la sabiduría
Muchos maestros, aunque desgraciadamente no todos, llegan a esta etapa.
El Jedi valora más el silencio que las palabras.
En lugar de enseñar, deja que el padawan aprenda.
Habla poco y lo necesario.
Desprecia el orgullo, nunca se jacta de lo que sabe porque entiene que es una mínima porción del infinito que desconoce.
Sabe que es un pordiosero que porta en una pequeña bolsa unas miserables monedas.
El pájaro que pasa volando es una rarísima y curiosa ola del océano de la fuerza, una hembra Praxilana Rogradensis, generalmente confundida con el VG1(XA)-Praxilana Kasshykannis; el resultado viviente de eones de evolución; un conjunto de características existosas en la estepa. "Ladrón de la estepa" le dicen aquí, tanto a éste como al otro. Está bien que así sea.
El Jedi escucha a los legos y aprende de ellos. Puede compartir conocimientos con cualquiera.
Sonríe a menudo, pero la risa es menos frecuente: ya es sensible a la Fuerza y al sufrimiento de los demás.
El Jedi sabe.
A eso se le llama sabiduría.

Y podría creerse que aquí finaliza el camino.
Esto es cierto para la gran mayoría de los Jedis.
Pero hay quienes, se dice, llegan a un escalón posterior en el camino.

La etapa de la última sabiduría
El Jedi deja de ver el pájaro que vuela para ver una cadena infinita de pájaros.
Los que venían volando.
Los que seguirán el vuelo.
Los antepasados del pájaro.
Las especies que evolucionaron hasta llegar al pájaro.
Las especies que evolucionarán.
Las semillas que porta en su buche.
Las plantas que han esparcido las semillas.
La tierra que nutre las plantas.
El aire que nutre las plantas y sostiene el vuelo del pájaro.
El Jedi ve los pájaros sin mirar.
El Jedi siente el frio sin tocar.
El Jedi se mueve sin caminar.
El Jedi viaja sin viajar.
Ya no siente la fuerza.
¡Él es la Fuerza!
Ya se ha olvidado de todos los nombres.
Todo lo sorprende
Todo es nuevo.
El Jedi todo lo ignora.
Ya está listo para ser un padawan y empezar su instrucción académica.

martes 18 de enero de 2005

La RMN del Jedi

Un Jedi se somete a un examen médico: una resonancia magnética nuclear.
Dentro de la máquina hay un campo magnético de fuerza inaudita.
Tal es la intensidad del magnetismo que los mismos núcleos de los átomos del cuerpo se alinean todos apuntando su vector magnético hacia el mismo lugar, como si fueran agujas de acero.
Normalmente nadie siente nada, a menos que el sujeto sea un Jedi.
Una alteración así no escapa al sistema innato de conciencia intersticial, esa conexión entre la Fuerza y los átomos corporales.
Pronto termina la prueba y el Jedi regresa caminado a su casa.
Pero la reciente experiencia lo ha dejado intrigado.
Hace un tiempito que siente un campo tan poderoso como aquel que inundaba la máquina.
Es una forma de la fuerza que nunca había experimentado antes.
Sorprendente.
Fina.
Sutil.
Se concentra, y deja que las células se orienten por sí mismas. Se contagian unas a otras un sentido direccional orientado por este nuevo campo misterioso.
Poco tarda este fenómeno en tomar posesión de las piernas, llevándose al Jedi quién sabe dónde.
Pero a poco de andar, llega hasta una bella casa de madera con un jardín de flores azules.
Se detiene allí.
Toca el timbre y sale su amiga, quien lo invita a tomar el té.
Entonces, todas la células, hormonas, moléculas y los genes del Jedi aceptan sonriendo la invitación.

martes 14 de diciembre de 2004

¿Cómo empezó el Universo?

Durante una improvisada reunión a bordo de un hipercarguero estelar, un viejo maestro explicaba así la existencia de la galaxia y de todas las cosas:
"De acuerdo a la sabiduría Jedi, Tiempo y Espacio son sólo conceptos creados por nuestra percepción del mundo, y no tienen existencia independiente de nuestra percepción. No son reales. El big bang es un acontecimiento dentro de un continuo sin principio ni final. Sólo la fuerza existe, ha existido siempre y siempre existirá."
Su interlocutor, un sabio proveniente de un remoto sistema estelar de la periferia, pensaba seriamente durante unos minutos, y luego contestaba:
"Para nosotros, los Tulianos Venerables Veneradores de la Flor Plateada, el Universo se ha creado cuando Majarjita soñó con una serpiente y despertó. Entonces creó el espacio y el tiempo. La serpiente tuvo cría y proliferó en el espacio y el tiempo, y ésas son las galaxias."
Y así, cada uno de los sabios presentes contó su tradición sobre el origen del mundo, espaciados por períodos de respetuoso silencio y reflexión.
Hasta que un científico Coruscano intervino:
"Sus creencias son muy interesantes, pero la evidencia científica demuestra que el Universo nació del vacío cuántico, lo cual no es tan vacío como ustedes se lo podrían imaginar. El vacío cuántico está repleto de energía, a pesar de que no contiene materia. El universo era tan pequeño que cabía en un punto matemático..."
"Disculpa, qué es un punto matemático?" le preguntó un Tertuliano.
"Un punto sin dimensiones"
"Entiendo, continúa, por favor"
"Bien, en este estado, el universo tenía un longitud inferior a la diez trillonésima de trillonésima parte del átomo de hidrógeno, o radio de Planck, unos 10 a la menos 33 cm.
La ley de la incertidumbre permite que haya pequeñas fluctuaciones en la energía si duran el tiempo suficientemente corto. El vacío experimentó una variación cuántica que produjo una grieta en el espacio tiempo lo suficientemente prolongada como para que la energía se colapsara en materia... y entonces, en un tiempo increíblemente corto, al cual llamamos la era de planck (10 a la menos 43 segundos) el universo se colapsó en materia y explotó, dando lugar a la expansión universal que áun hoy continúa". El científico coruscano finalizó radiante su explicación, esperando más preguntas de sus pares.
Pero los demás solo sonrieron.
Se fueron levantando lentamente mientras algunos acomodaban sus equipos de dormir y otros se iban a sus cabinas.
Solo el Jedi, al pasar junto al científico, le dijo mientras inclinaba la cabeza para saludarlo...
"Muy linda y divertida tu historia, te agradezco... pero un día nos tenés que hablar del Universo, en serio."

viernes 26 de noviembre de 2004

La enseñanza del combate perdido

La práctica del Jedi tiene mucho combate.
Hay victorias y derrotas por igual.
Cada vez que un adversario nos derrota, nos hace un obsequio.
Es un regalo invisible para el resto de la gente. Es una caja envuelta en seda de color verde.
Contiene todas las enseñanzas que el vencedor nos ha brindado: en qúe nos superó, qué secretas llaves y trucos ha utilizado para ganarnos y qué técnicas nos ha mostrado sin querer.
Si el Jedi se retira del cuadrilátero pensando, como los tontos, que perdió porque "no estaba en su mejor momento", la soberbia le impide ver el regalo.
Allí queda en el piso, desvaneciéndose el paquete verde.
Pero hay Jedis que aceptan con humildad que han perdido por la causa natural y común de que el rival combatió mejor.
Es difícil ver las cosas así, naturalmente: Aceptar que el otro puede ser mejor que uno, o simplemente que ha combatido mejor.
El Jedi que así piensa, con simpleza y humildad, entonces puede ver el regalo verde.
Y se lo lleva contento a su casa.

Para derrotar al enemigo

Para ganarle la batalla a tu enemigo, debés permitir que la pueda perder.

Para lograr que tu enemigo se retire, asegurate de dejarle una puerta abierta.

Cuando menos tenga para perder, más peligroso se volverá tu enemigo.

La fiera encerrada no huye, pelea hasta morir.

Para ganar al batalla por la colina, aparentá pretender el valle.

A veces, ganar una batalla significa hacerle creer al enemigo que la victoria es suya.

jueves 25 de noviembre de 2004

Orden Pangaláctica Urgente!

Atención Jedis de todos los rangos, linajes y procedencias:
Se los convoca urgentemente para que acudan los antes posible al cine más cercano a su planeta, nave o estación espacial para ver la película "Primavera, verano, otoño, invierno y primavera otra vez"
La presente debe tomarse como una orden de alta prioridad.
Que la disfruten.
Saludos.

martes 16 de noviembre de 2004

El vino Jedi

El Jedi es parecido a una botella.
Se llena con lo vivido y lo aprendido.
El Jedi elige qué cosas enriquecerán el vino interior.
Hay vivencias y pensamientos que pueden envenenarlo.
Si tarde se da cuenta el Jedi del veneno consumido, vomita el vino arruinado.
Vacía el alma.
Y vuelve a empezar.

Si te preocupa tu coeficiente intelectual

La inteligencia es capacidad, pero la sabiduría es el contenido.
La sed se calma mejor con una pequeña botella de buen vino antes que con un gigantesco tanque vacío.

jueves 4 de noviembre de 2004

El examen médico del Jedi

El Jedi se somete a un examen médico.
Le toman radiografías de tórax, cráneo, etc.
Le dan un sobre con todas las placas, para que lo lleve a su médico, quien no pertence a la hermandad.
Esa noche, en su casa, el Jedi examina esas fotografías en negativo del interior de su cuerpo. Se alarma: Ahí hay un problema. Las radiografías muestran todo tipo de maravillas tecnológicas. ¡La gente común aún no está preparada para conocer esos secretos!
Allí se ve el esqueleto, finísimas piezas de tejido orgánico endurecidas con un mineral liviano, un prodigio de resistencia, diseño y levedad. Cada hueso está exquisitamente torneado con precisión micrométrica y un gusto artístico desarrollado y refinado durante millones de años. Encajan unos con otros a través de una serie de uniones autolubricadas calculadas con fórmulas matemáticas aún no descubiertas por las civilizaciones más avanzadas de la galaxia. Allí radica el secreto de esos saltos y piruetas que puede realizar en el combate. Como si semejante exposición aún no fuera suficiente, se ven en las placas del cráneo el alojamiento del cerebro computador y su sistema visual, así como los canales de cableado orgánico que unen los receptores con el centro de interpretación. La Fuerza es detectada allí y desde allí se amplifica por las terminales cableadas a todo el resto del cuerpo. Cualquiera que mire esto se dará cuenta inmediatamente que el Jedi no tiene el cuerpo de una persona normal, sino que el mismo es el producto de un cuidadoso programa de mejoras desarrollado a lo largo de miles de millones de años. Ahí está la prueba...
- No te preocupes – le dice su viejo maestro – Nada notarán. Percibir nuestro secreto la gente normal no puede.
El Jedi lleva las radiografías a su médico.
El profesional las examina con cuidado. Se detiene en cada una de ellas, toma medidas sin emitir palabra alguna.
- Bueno amigo, no tiene nada de qué preocuparse. Ud. está perfectamente bien. - dice de pronto, quiténdose los anteojos.
El Jedi lo mira con un recelo fugaz.
- Entonces...?
- Perfectamente normal. Vaya tranquilo.
Y el Jedi se vuelve a su casa, sonriendo.


sábado 16 de octubre de 2004

El peor enemigo

El enemigo más temible es uno mismo.
El jedi que se conquista a sí mismo, es invencible.

El mejor guerrero

El Jedi más temible es aquel que gana las batallas sin combatir.

El agua

La Fuerza es como el agua de un río cristalino.
Blanda y mansa.
Incontenible.
Imparable.

La montaña

Un jedi es como la montaña.
Derrota a su enemigo sin moverse.

martes 28 de septiembre de 2004

Dominando el miedo

El miedo, padawan, es una señal de la mente para evitar el peligro.
Nos dice "¡huir!"
El miedo es irracional. Proviene de las partes más antiguas de nuestra mente. Es anterior a la conciencia.
Antes de razonar, nuestros antepasados animales ya conocían el miedo.
Pero el Jedi razona.
Por eso, el miedo a veces es un obstáculo, una emoción que puede conducirnos a la perdición o al desastre.
El ejercicio es enfrentar el miedo, asomarse al abismo, cualquiera sea.
La oscuridad, la altura, el dragón...
Mirarás de frente a tu miedo.
Lo sentirás ascendiendo por tu espalda como una garra de un gato negro, cerrándose sobre tu nuca y mordiéndote el cerebro.
Entonces lo mirarás desde arriba.
Te observarás a ti mismo, aterrado.
Y dejarás que el miedo te atraviese, que pase de largo.
El miedo es la sensación de las sustancias químicas liberadas por tu cerebro que te prepara así para la batalla o la huída.
¿Dónde está el miedo?
No está afuera, no está en lo oscuro, ni en el enemigo.
Está dentro tuyo. Vos lo creaste.
Esperarás.
Respirarás profundamente y con ritmo.
Cada bocanada de aire diluye el miedo, desarma las moléculas que te incomodan y deja paso a la claridad.
Respirarás tu propia luz.
Entonces el miedo deja de ser tu miedo.
Pasa a ser apenas una sensación de la piel,no muy distinta del frío.
El miedo se disuelve, regresa al fuego primitivo del alma.
Entonces decidirás qué hacer, con la mente iluminada.
Hablará la luz y no el miedo.
Así combate el jedi.

¿Por qué reímos?

La risa es un comportamiento innato.
No es privativo del homo sapiens.
Al adquirir este comportamiento, nuestro antepasado obtuvo una ventaja evolutiva.
Por algo sobrevivió la risa.
¿Qué ventaja es esta?
La risa es una forma primaria de comunicación.
Por eso es estentórea, gutural.
Brota, y suena para ser oída a lo lejos.
No hay necesidad de pensar en reírse.
Se ríe uno, incluso, sin querer.
A través de la risa, se expresan esos genes exitosos.
Dicen al resto de la horda:
"¡Oigan... el peligro ha pasado!"
Informa que eso que se temía era una falsa alarma.
Ejemplo: se escuchan ramas resquebrajarse en la espesura nocturna... Un gruñido terrible.
La horda se asusta. Temblando y en silencio, los machos, armados con tosca armas de piedra, se acercan a ver qué terrible fiera amenaza a sus crías y sus mujeres.
Entonces descubren que el ruido provenía de un compañero que estaba cagando entre los yuyos, y el gruñido era producto de la fuerza que el pobre tipo hacía para desprenderse de sus excrementos.
Todos ríen.
Están diciendo "Ahorren energía, falsa alarma"
Todos dejan de gastar sus preciosas calorías en un estado de tensión y se relajan.
La cultura ha tamizado la risa.
La ha perfeccionado y ha adiestrado a la gente en sus formas más refinadas y sofisticadas.
Así nació el humor y la ironía.
La risa siempre expresa alivio: el fin del miedo... o el deseo de controlarlo.
De tanto asociar la risa al alivio, a veces buscamos el alivio a través de la risa. O buscamos dominar el miedo riendo.
Por eso es importante para el Jedi detectar la raíz de la risa en los demás.
Cuando alguien se ríe del inexperto padawan puede estar diciendo...
"¡Oigan, ya no le temo a esta persona!"
Pero también puede reír de temor...
La risa también expresa alivio.
Cuando un hombre tropieza en la calle, la gente ríe.
Dicen "¡Oigan, falsa alarma! ¡El tipo solo se tropezó! ¡Dejen de correr a auxiliarlo!"
Si el tipo hubiera muerto del golpe, nadie reiría.
También esa risa dice "¡Alivio! ¡No soy yo!" y genera una catarata de endorfinas que relajan el cerebro y ahuyentan el temor.
Cada vez que alguien se ría de vos, padawan, recordá esto:
Puede que también ría de alivio por no estar en tu lugar.
Está luchando contra su propio miedo.

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